En los vegetales, pues, también el sentido del oído es difuso y no concentrado en un único órgano como en el ser humano. La planta escucha con todo su cuerpo, como si tanto su parte aérea como su parte subterránea estuvieran cubiertas de millones de pequeñas orejas. Como el resto de sentidos, también el auditivo ha evolucionado para responder a las necesidades derivadas del entorno en el que viven las plantas, que tienen la mitad del cuerpo (la parte más sensible) enterrada en el suelo.
Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal (2015), Stefano Mancuso & Alessandra Viola
El 19 de Octubre, bajo los nogales del pueblo de Garde (Navarra), realizaremos un encuentro abierto para experimentar colectivamente y tratar de cartografiar nuestro territorio a través de una posible escucha vegetal.